viernes, 2 de julio de 2010

KARMA Y DHARMA

Vishnu. La fuente de todos los avatares.
Imagen de: http://omdivinasabiduria.blogspot.com/2009/11/vishnu.html

Karma en la filosofía india es el conjunto de acciones personales, buenas o malas, que van ligadas al alma mientras ésta transmigra. Esta creencia se remonta al tiempo de los Upanishad y es aceptada por todos los hindúes, aunque difieran en muchos puntos: algunos aspiran a acumular buen karma y buen renacimiento, pero otros, considerando que todo karma es malo, procuran liberarlo del proceso de renacimiento (samsara), unos creen que el karma determina todo lo que le ocurre a uno, mientras otros atribuyen un papel más importante al destino, la intervención divina, o el esfuerzo humano.

Esta ley universal de acción-reacción, causa-efecto tiene aspecto individual y colectivo. También significa los efectos de la acción, aunque puede ser también las actividades fruitivas concretas. Los deseos, aspiraciones, pensamientos y actos del individuo son los que según la ley kármica le vuelven a traer repetidas veces a la vida terrestre determinando la naturaleza de su renacimiento.

El transmigracionismo es como una redención, en virtud de la cual las almas individuales se reencarnan para continuar su evolución hasta llegar a fundirse en el Absoluto, el alma individual obtiene la liberación o moksha y se funde con el Absoluto, es decir, reconoce su total identidad con Él.

La causa de estas encarnaciones repetidas del espíritu es el apego al mundo. Los anhelos, los sentimientos, las posesiones son una ilusión que produce trishna, la sed de vida.

1ª ley- El deseo llevará a la persona al lugar y condiciones donde encontrar el objeto deseado. Ese deseo atará al hombre hasta cumplirlo. Al comprender la ley la persona proyecta deseos que le produzcan felicidad.
2ª ley- La mente tiene el poder creador de convertirse en lo que piense.
Comprendiendo la ley proyecta pensamientos que ayuden a formar un buen camino y una buena personalidad, imprescindible para la felicidad.
3ª ley- El acto ocasiona la circunstancia. Según actúes formarás las próximas circunstancias de vida. Si esparces felicidad a tu entorno cosecharás felicidad, si esparces desgracia, eso recogerás.


A esta liberación del ciclo de las reencarnaciones y a la fusión con el Absoluto se llega mediante el desapego de todo vínculo terreno y la ejecución de actos meritorios, acordes con los deberes específicos de cada casta. Este concepto es el que lleva a la noción de Dharma, término que se emplea generalizadamente para “religión” pero que, en realidad, significa “deber”.

El Dharma es la ley que subyace al universo. El concepto engloba todos los deberes que tiene el hombre, todas las acciones que el hombre debe llevar a cabo para alcanzar la liberación. El hombre debe tener el conocimiento de su propio deber, swadharma, para cumplir el propósito de la Divinidad en este mundo.

1 comentario:

Olga i Carles dijo...

Una muy buena explicación.
Entre el karmma y el dharma esta el puente del intercambio para el justo equilibrio y llegar al santidad.




Gracias.